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Mi naturalidad es otra

“No quiero decírtelo. Porque si te lo digo vas a salir corriendo. Igual que salen corriendo los cobardes, los que no asumen la verdad. La simple verdad. ¿Realmente estás preparado? Cualquiera de las verdades posibles te haría huir, buscar algo más sencillo, encontrarlo en cualquier sitio sin ningún tipo de esfuerzo, quizás sin un valor significativo. Tal vez tenga que callar y conformarme con el transcurso natural de las cosas. Un gran tópico. ¿Vivo de ese gran carpe diem? Difícilmente eso sea posible en un mundo en el que me lo planteo todo, dudo de ello y cada vez exijo más para mi vida. Ese transcurso natural de las cosas no es el que yo quiero, sino el que se me está imponiendo. Mi naturalidad es otra.” Ésta fue mi respuesta. Y tras ella sólo escuché un gran silencio y un suspiro ahogado. Y decidí que tenía que salir corriendo yo... posiblemente en busca de mi naturalidad. 

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Fuerza.

Curioso lo que ahora veo. Curioso el cambio. Curiosa yo. 
Qué vacío todo aquello, y qué llena ahora, precisamente por no tenerlo...
Aferrarse a lo que se tiene de verdad, a lo que se puede sentir, a lo que calma, a lo que eriza la piel, a lo que hace perder la razón merecidamente, a cualquier detalle aparentemente insignificante que alegra un día entero o crea una gran reflexión. Aferrarse a eso, y a un plan, a un objetivo, a una meta, al propósito de mi vida.
No importa lo que se tiene, sino la fuerza que se ha invertido para conseguirlo y continúa constante para mantenerlo.
Fuerza.

Renacimiento

Te preguntas por qué tú no lo hiciste. Igual que ellos. Por qué no alzaste el vuelo? Tú no sobrepasaste los límites de lo cotidiano, de aquello que humildemente debías hacer. Te conformaste y pusiste absolutamente todas tus fuerzas en manos de otros. Te vaciaste. Fuiste aquello que nadie esperaba de ti, no fuiste un orgullo. Simplemente fuiste. Fuiste uno más. La vida te dio un don, de hecho lo tienes. Pero lo quieres? Eres capaz de vencer el miedo, de exprimirlo, de hacer de él un “yo mismo” nuevo, pero real, palpable y sumamente brillante? Ellos pudieron, ellos pueden ahora. Ya te has dado cuenta, sólo es un paso… El resto viene sólo. El resto se desliza como algo natural. Tan natural como tú, una especie de renacimiento, magnificado. 

Gafas oscuras

(Relato que hice hace ya algunos años con mucho cariño, con la intención de reflejar un punto de inflexión. La influencia de un pasado y el romper inesperadamente con éste para dar paso a un presente más doloroso pero tal vez más gratificante y lleno de libertad. Hoy me apetecía recordarlo...)
Allí estaba ella, como cada mañana, en aquella cafetería pidiendo su especial cappuccino. Todos la conocían ya: los trabajadores, los clientes habituales, los de los comercios cercanos… Era conocida por su peculiaridad. Una mujer que raramente hablaba. Iba siempre con sus gafas de sol puestas, ocultando lo que todos imaginaban que eran unos preciosos ojos llenos de historias. Se sentía herida con facilidad si alguien no la trataba con simpatía o si no le hacían el café como a ella le gustaba. Respondía a los buenos gestos con bonitas sonrisas, no creía en las palabras. Si captaba algo negativo en el ambiente simplemente se daba la vuelta y se marchaba. Lo que le gustaba lo mantenía como una fiel …